Un incendio forestal en el norte de Villa Gesell alteró la calma del mejor día de playa

Trabajaron quince dotaciones de bomberos y dos aviones hidrantes. Y hubo que evacuar un camping cercano a la playa

Tarde de susto en Villa Gesell

Lo primero que se escucha son las sirenas: funcionan como una especie de brújula en las calles de arena sin ningún cartel que las nombre. Cuantas más sirenas suenan, más cerca está el foco. Cuando el fuego está demasiado cerca, lo que se escucha es la expansión del incendio por el bosque: las ramas de los pinos, las acacias y los tamariscos crepitan, el fuego las desprende del tronco y hacen ruido al caer contra el piso. Los bomberos gritan “se viene, ojo que se viene” si el viento empuja las llamas para el lado de las casas, y aúllan una celebración cuando una avioneta hidrante descarga agua de a miles de litros sobre los focos más intensos. Se arma un arcoiris que dura muy poco: es el mismo tiempo que se toman los bomberos para festejar y descansar justo antes de seguir trabajando.

Tarde de susto en Villa Gesell

Todo eso se escuchó este sábado en el límite norte de Villa Gesell: un incendio forestal cerca de la frontera con Carilóocupó a más de quince dotaciones de bomberos, asustó a los vecinos y provocó que se evacuara un camping cercano a la playa. Al cierre de esta edición, contó Hugo Piritz, jefe de Bomberos y de Defensa Civil de Gesell, el fuego estaba “prácticamente controlado aunque todo depende de los movimientos del viento”.

“No sabemos cómo empezó”, contó Piritz. Los vecinos aseguraron que la columna de humo empezó a verse pasadas las tres de la tarde. “No es frecuente que se arme un incendio tan grande, pero hoy el clima está muy seco, hace calor y hay un poco de viento: en cuanto alguno tira algo mal apagado, hace chispa y prende”, contaba Rafael, que pasa sus vacaciones en la zona desde hace cinco veranos. “Los incendios son más habituales al sur de Gesell, en el límite con Mar de las Pampas”, sumó. La temperatura máxima este sábado en la ciudad rondó los 30 grados.​

Tarde de susto en Villa Gesell

Según contó Piritz, además de las cinco dotaciones de bomberos de Gesell, trabajaron cuerpos de Pinamar, Mar de Ajó, General Madariaga y Costa del Este. Desde Madariaga llegaron también las dos avionetas hidrantes que sobrevolaron varias veces la zona incendiada para tirar agua desde allí. “El foco llegó a medir un kilómetro de largo por uno y medio de ancho”, estimó Piritz, y aseguró que no hubo ni vecinos ni bomberos heridos. Pero para eso hubo que tomar precauciones: “En un momento pensábamos que podía irse para el camping cercano a la playa -el incendio se concentró a unas diez cuadras de la orilla del mar- y por eso lo hicimos evacuar”, contó el jefe del operativo.

“Enseguida aparecieron en Facebook publicaciones para venir a colaborar con los bomberos”, contó Juan, que llegó a la zona con dos bidones de agua y tres cartones de leche para amainar los efectos del humo en las vías respiratorias. El efecto en los ojos de quienes permanecían apenas un rato en la zona era notable: era inevitable el llanto provocado por la humareda. El olor del humo se expandió por la ciudad: a la hora de los licuados o la cerveza de la tardecita, podía sentirse a varios kilómetros del foco.​

Tarde de susto en Villa Gesell

“Descontrolado”, había definido Piritz pasadas las cuatro de la tarde. Hablaba de un incendio que estaba en plena expansión y al que las ráfagas de viento arrastraba rápidamente. Con el correr de la horas, el viento redujo su velocidad. Dos excavadoras talaron decenas de árboles para que las llamas no pudieran expandirse a través de las ramas, la forma más rápida en la que puede expandirse un incendio forestal. Todo eso sumado al trabajo de los bomberos, que iban y venían en camiones especialmente diseñados para circular sobre la arena y en los que podían llevar hasta 14.000 litros de agua por viaje, hizo que le riesgo se redujera, aunque el jefe del operativo no considerara que el incendio estuviera definitivamente controlado

El momento de mayor preocupación, sin embargo, había pasado: los vecinos ya no mojaban la arena de las entradas de sus casas para amortiguar cualquier crecida de las llamas, y algunos perros callejeros volvían a acercarse al bosque.

De la Redacción de Late WEB

Fuentes: Clarín y TN

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2019-01-06T00:28:05+00:00